viernes, 27 de mayo de 2016

La Amoris Laetitia ya tenía su autor oculto desde hace diez años (contiene vídeo)


Duración 49 segundos

Ya se ha hablado de este tema en la anterior entrada. Aquí incorporo un vídeo de Gloria TV y me hago algunas preguntas sobre el pontificado actual. Y son éstas:

Una encuesta universal y dos sínodos, que han durado casi todo lo que lleva Francisco de Pontificado, para llegar finalmente a una exhortación apostólica que ya había sido escrita hace 10 años: ¡Cuánto dinero gastado inútilmente! No hace falta vender bienes de la Iglesia y dárselos a los pobres y hacer así una "Iglesia pobre para los pobres". ¡Hablar así es una farsa! Simplemente habría que haber dado a los pobres todo ese dinero empleado en esta campaña sinodal, que ha sido muchísimo ... porque, total, para decir algo que ya estaba pensado decir desde el principio, pues dígase y punto. Todo ha sido un montaje.

Aunque lo peor de todo no es tanto el dinero, cuanto el engaño sobre el verdadero propósito de estos sínodos sobre la familia, que no es otro que el de cambiar la doctrina de la Iglesia sobre el matrimonio y la destrucción de la familia.

Esto me recuerda las palabras de Jesús: "Nada hay oculto que no quede manifiesto ni secreto que no acabe por ser conocido y descubierto" (Lc 8, 17). En la entrada anterior está escrito todo el artículo de Sandro Magister, donde hace una comparación entre la "Amoris Laetitia" y dos artículos de "Tucho" Fernández escritos hace diez años. Entresaco unos cuantos, a modo de resumen (por cierto hay un artículo de The Wanderer titulado "Plagio pontificio" que merece la pena ser leído):


“AMORIS LAETITIA”, párrafo 301

Ya no es posible decir que todos los que se encuentran en alguna situación así llamada «irregular» viven en una situación de pecado mortal, privados de la gracia santificante” (AL: 301). /

 Existe siempre la posibilidad de que una situación objetiva de pecado coexista con la vida de la gracia santificante” (Fernández 2005: 42).
   
“Los límites no tienen que ver solamente con un eventual desconocimiento de la norma. Un sujeto, aun conociendo bien la norma, puede tener una gran dificultad para comprender “los valores inherentes a la norma” o puede estar en condiciones concretas que no le permiten obrar de manera diferente y tomar otras decisiones sin una nueva culpa” (AL: 301)./

Cuando el sujeto histórico no está en condiciones subjetivas de obrar de otra manera ni de comprender “los valores inherentes a la norma” , o cuando “un compromiso sincero con respecto a una norma determinada puede no llevar inmediatamente a acertar en la observancia de semejante norma”  (Fernández 2006: 159) 
  
   
“AMORIS LAETITIA”, párrafo 302

Un juicio negativo sobre una situación objetiva no implica un juicio sobre la imputabilidad o la culpabilidad de la persona involucrada [Nota 345: Cf. Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, Declaración sobre la admisibilidad a la sagrada comunión de los divorciados que se han vuelto a casar (24 junio 2000), 2] (AL: 302). / 

El Pontificio Consejo para los Textos Legislativos expresó que, al referirse a la situación de los divorciados vueltos a casar, sólo está hablando de “pecado grave, entendido objetivamente, porque el (p. 158) ministro de la Comunión no podría juzgar de la imputabilidad subjetiva” [Nota 42: Pontificio Consejo para los Textos Legislativos, Declaración del 24-06-2000, punto 2a] (Fernández 2006: 157).

“AMORIS LAETITIA”, párrafo 305

“A causa de los condicionamientos o factores atenuantes, es posible que, en medio de una situación objetiva de pecado – que no sea subjetivamente culpable o que no lo sea de modo pleno – se pueda vivir en gracia de Dios, se pueda amar, y también se pueda crecer en la vida de la gracia y la caridad, recibiendo para ello la ayuda de la Iglesia [Nota 351: En ciertos casos, podría ser también la ayuda de los sacramentos…].  (AL: 305). / 


“Por otra parte, puesto que no podemos juzgar de la situación subjetiva de las personas y contando con los condicionamientos que disminuyen o suprimen la imputabilidad (cf. CCE 1735), existe siempre la posibilidad de que una situación objetiva de pecado coexista con la vida de la gracia santificante” [...] “¿No justifica esto la administración del Bautismo y la Confirmación a adultos que estén en una situación objetiva de pecado, de cuya culpabilidad subjetiva no se puede emitir juicio?” (Fernández 2005: 42).


Los tiempos en los que nos ha tocado vivir son especialmente duros para la Iglesia católica, porque el enemigo se encuentra en el seno mismo de la Iglesia Jerárquica, ante lo cual sólo nos queda poner nuestra confianza completamente en el Señor y en sus palabras: "Las puertas del Infierno no prevalecerán contra ella" (Mt 16, 18) dijo, refiriéndose a la Iglesia por Él fundada. Ésa es la seguridad que nos queda.

Hoy se está llegando, de modo acelerado, a una apostasía universal, en la que el único "dios", el que decide sobre el bien y el mal, es el propio hombre, "el hombre de iniquidad, el hijo de la perdición, que se opone y se alza sobre todo lo que se dice Dios o es adorado, hasta llegar a sentarse en el templo de Dios, manifestando que él es Dios" (2 Tes 2, 3-4) 

Si estamos o no en los últimos tiempos sólo Dios lo sabe. Lo que sí es cierto es que muchas de las señales apuntan a ello ... aunque cerremos los ojos y no queramos verlas. Nos interesa tener los ojos bien abiertos: "Sed sobrios y vigilad -nos dice el apóstol san Pedro. Vuestro adversario, el Diablo, ronda como león rugiente buscando a quien devorar. Resistidle firmes en la fe" (1 Pet 5, 8-9). Como ocurre siempre, cuando se lee el Nuevo Testamento, se nos plantea el problema y se nos da la solución. Otra cosa diferente es que lo aceptemos ... ¡pero nos va la vida en ello ... no esta vida, que es pasajera, sino la vida eterna! De modo que no podemos dormirnos. Y sólo la Palabra de Dios nos dará la clarividencia que necesitamos para ello:

"Ya es hora de que despertéis del sueño ... Abandonemos las obras de las tinieblas y vistámonos con las armas de la luz" (Rom 13, 11-12). "Y no os acomodéis a este mundo, sino transformaos por la renovación de la mente, de modo que podáis discernir cuál es la voluntad de Dios; esto es, lo bueno, lo agradable, lo perfecto" (Rom 12, 2)

José Martí