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domingo, 5 de febrero de 2017

El cisma está a las puertas (2)

CONFERENCIA EPISCOPAL DE OBISPOS ALEMANES

El cisma está a las puertas (1)
El cisma está a las puertas (2)
El cisma está a las puertas (3)
El cisma esta a las puertas (4)
El cisma está a las puertas (5)
El cisma está a las puertas (6)

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Si hacemos un poco de historia, recordemos que la AL fue dada a conocer públicamente el 8 de abril de 2016, aunque estaba firmada el 19 de marzo, festividad de san José (la elección de la fecha es desdichada, para empezar). Ya entonces comenzó la alarma, aunque aquí no se pretende ser exhaustivos acerca de este tema.


El tan traído y llevado asunto de las Dubia sobre la Amoris Laetitia se hizo público, de modo oficial, el 14 de noviembre de 2016. El contenido de las mismas y los diferentes comentarios acerca de ellas puede leerse en uno de los artículos de este mismo blog: aquí

El 9 de diciembre de 2016 hubo ya una declaración de apoyo a las Dubia de los cuatro cardenales, por 23 académicos y pastores católicos y otra de dos importantes filósofos Germain Grisez y John Finnis, quienes describen en la Amoris Laetitia ocho posiciones que son contrarias a la fe católica. [La carta, de 33 páginas, en formato pdf, puede verse pinchando aquí, aunque viene en inglés]. 

Éste es el resumen que hace Secretum Meum Mihi, con relación a lo que estos dos filósofos pedían que Francisco condenara explícitamente:



Curiosamente, el mismo día en el que se da una respuesta informal a dichas Dubia por el Prefecto para la Doctrina de la Fe, el cardenal Müller (¡que no por el Papa!), en el sentido de afirmar todo lo que la Iglesia siempre ha dicho sobre el matrimonio ... justo ese día ... aparece el escrito de los obispos alemanes al que ya hemos aludido y al que se refiere Catholicvs en estos términos:

En dicho escrito los obispos alemanes establecen oficialmente que, en virtud de ciertos pasajes de "Amoris laetitia" -incluyendo las polémicas notas al pie-, los adúlteros no arrepentidos y sin propósito de la enmienda pueden recibir sacrílegamente la Comunión.

Nada sorprendente, teniendo en cuenta la deriva moral -inmoral, más bien- de la Conferencia Episcopal Alemana (ver aquí), que en 2012 estableció oficialmente y por decreto la simonía -negando los sacramentos a quienes no paguen el impuesto religioso-, que apoya la homosexualidad y la anticoncepción (ver aquí), y que dio permiso expreso para que los hospitales católicos alemanes perpetren abortos dispensando en ellos la píldora del día después, también conocida como PDD (ver aquí).


Como vemos, un disparate tras otro, un día y otro día, ante el silencio y la complicidad de infinidad de cardenales del Vaticano.

Entonces, ¿cómo puede un fiel católico discernir lo bueno de lo malo, tal como están hoy las cosas? 

De nuevo tenemos que enfrentarnos con el escándalo de la cruz. Esto le dijo ya Simeón a María el día en que Jesús fue presentado en el templo, refiriéndose a Él: "Mira, éste ha sido destinado para ser caída y resurrección de muchos en Israel, y como signo de contradicción (y a tí misma una espada te atravesará el alma) para que se descubran los pensamientos de muchos corazones" (Lc 2, 34-35). 

En consonancia con lo que dijo san Pablo a los Corintios, en su primera carta: "Oigo que cuando os reunís en Asamblea, hay divisiones entre vosotros, y en parte lo creo; pues es conveniente que haya entre vosotros desacuerdos, para que se pongan también de manifiesto entre vosotros los que son de probada virtud" (1 Cor 11, 19).

Todo esto forma parte, en realidad, de la corrección fraterna (cfr Mt 18, 15-17; Lc 17, 3) que debe de darse entre los discípulos de Jesús, como muestra de verdadera caridad hacia aquellos hermanos que cometen pecado, para su propio bien y edificación de la Iglesia.

Tal corrección es aplicable también al santo Padre, si éste se desviase de la recta doctrina. Recordemos el incidente de Antioquía, en donde san Pablo les dice a los gálatas, con relación a san Pedro: "Cuando vino Cefas a Antioquía, me enfrenté a él cara a cara, porque era digno de reprensión" (Gal 2, 11) ... 

Eso es lo que ocurre actualmente: el Papa es digno de reprensión y la obligación de los cardenales es la de enfrentarse a él -tal y como hizo Pablo con respecto a Pedro- pues lo que está en juego es la integridad de la doctrina católica y la salvación de las almas

Y ésa es precisamente la razón (¡no hay otra!) por la que el cardenal Burke, junto a otros tres cardenales, se han enfrentado al papa Francisco. Es un deber de caridad, para con el mismo Papa y, sobre todo, para la Iglesia y el conjunto de los fieles.

José Martí